La tormenta mediática se ha desatado sobre Pep Guardiola. El tropiezo del Manchester City ante el Bayer Leverkusen (0-2), con un once plagado de suplentes, ha servido de munición a la prensa inglesa, que no ha tenido piedad con el técnico catalán. Ni los títulos conquistados, ni la huella imborrable que dejó en el Etihad parecen servir ahora como escudo: el presente manda, y el presente, para muchos, huele a crisis.

