Primero, llega la condena. ¿Cómo puede un hombre o una mujer alpinista arriesgarse a perder la vida en una montaña cuando tienen hijos a su cargo? Después, una pregunta. ¿Qué vida les espera a los huérfanos? Jean Christophe Lafaille, el alpinista francés más grande de finales del siglo XX y principios del presente se casó dos veces, primero con Véronique, con la que tuvo una hija de nombre Marie, y después con Katia, de cuya unión nació Tom. Desapareció en 2006, en la montaña, justo cuando su impecable, enorme y rutilante currículo parecía garantizarle algo semejante a la inmortalidad.

