Es la carrera de Miguel Indurain en Tierra Estella, donde el ciclismo es la vida, y en la plaza de los Fueros de Lizarra el ambiente es muy sentimental, casi de salida de clásica belga, la tienda de café de los Galdeano en los soportales y en el bar San Juan sirven vermús y cervezas a los aficionados que aplauden a los ciclistas que suben al escenario antes de salir. José Miguel Echávarri, el padre de los equipos con los que Perico e Indurain ganaron Tours y despertaron a un país adormilado, no puede dar un paso, está en su pueblo, sin que le paren para charlar con él, y Juanjo Oroz se acerca. Es el único director que se ha acercado a pie a la presentación de los equipos. “Lo he hecho solo para aplaudir a mis ciclistas”, dice Oroz, navarro como Estella y el alma del Kern Pharma que vive el dolor de haber sido excluido de la próxima Vuelta a España, la carrera de la que fueron protagonistas el año anterior. “El daño moral que nos hacen es tremendo”, dice. “A nosotros y a otros equipos que pueden ver cómo el trabajo y hacer bien las cosas no valen para nada”.

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