El semblante de Jürgen Klopp se ensombreció cuando Thiago Alcántara, el jugador más dotado del mediocampo del Liverpool, se volvió hacia el banquillo con los ojos cerrados y giró el cuello como implorando al cielo. Se habían cumplido 45 minutos de la primera parte del partido que enfrentaba al Liverpool con el Wolves, este domingo en Anfield, y el jugador hispanobrasileño acababa de enviar un pase largo a la tribuna. Algo extraño sucedía en la máquina de precisión de su pie derecho. Algo que puede influir de forma decisiva en la final de la Champions que enfrentará al Liverpool y al Real Madrid el próximo sábado en París.

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