Cuando la expedición del Barcelona llegó al Hilton de Múnich, el primero en bajar del autocar fue Robert Lewandowski. Era justamente a quien esperaban el puñado de aficionados que se había acercado a recibir al conjunto azulgrana. El polaco, rostro serio, mirada clavada en la puerta del hotel, ni siquiera saludó. A unos pocos metros, le seguía el paso Marc André Ter Stegen. “Pasan mucho tiempo juntos”, cuenta un empleado del Barça. Se sientan al lado en los viajes y comparten momentos con sus familias. La sintonía entre el alemán y el polaco no solo está fuera del vestuario. Junto a Frenkie de Jong, Christensen y Memphis Depay forman uno de los nuevos grupos del camerino azulgrana. “Entre ellos, hablan en inglés”, añade la misma fuente. En la vieja guardia miran con cierto recelo la alianza entre Lewandowski y Ter Stegen. Esencialmente porque saben que se alinearon (conscientemente) para romper el antiguo liderazgo en el vestuario del Camp Nou.

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