El mejor resumen del dominio aplastante y tétrico del Madrid en la segunda parte ocurrió en el minuto 64, cuando Nacho levantó la cabeza y centró para Carvajal, que estaba en el otro extremo del área, Carvajal flipó cuando le llegó la bola, y centró a su vez al montón: la cogió Ter Stegen. Era exactamente lo que nos faltaba y además hacía justicia: la posesión más refinada es la que termina con el balón de lateral a lateral, barriendo el campo como el rabo de una vaca.

