La atmósfera en la concentración de la selección de Francia es tan espesa que Kylian Mbappé debió pensar que nada podía empeorarla cuando el lunes pasado se negó a participar en la sesión fotográfica agendada entre la plantilla y los patrocinadores, alegando en privado que las marcas que anunciaba la camiseta nacional atentaban contra sus principios de vida saludable o se superponían con las marcas que le pagaban a él. A falta de dos meses para el Mundial de Qatar, la actitud del delantero del Paris Saint-Germain no solo provocó una crisis en la directiva de la Federación Francesa de Fútbol. Alarmó al Gobierno de la República y sembró el malestar en un sector cada vez más amplio del vestuario que mira a Mbappé como a un agente extraño en el cuadro de desamparo que dejan las ausencias de Paul Pogba y N’Golo Kanté, los líderes espirituales del campeón de 2018.

Seguir leyendo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *