El Real Madrid, sin importar quién esté en el banquillo o qué jugadores vistan su camiseta, siempre será el Madrid. Y lo que dicta el ADN blanco es ganar partidos y sumar títulos. Ante el Barcelona, en la final de la Supercopa, con prórroga incluida, Chus Mateo inauguró su palmarés como primer técnico tras imponerse en la final (89-83) para llevar por quinto año consecutivo el primer trofeo de la temporada a las vitrinas del Bernabéu. Con Musa liderando (19 puntos y tres asistencias), Llull deslumbrando desde el banquillo (14 puntos con tres triples) y un monolito en la pintura llamado Tavares (24 puntos, 12 rebotes y cinco tapones), MVP del partido igual que lo fue en las finales de la ACB de la temporada pasada, el Madrid logró una gran remontada para sumar su novena Supercopa, el equipo más laureado del torneo.

