No es muy habitual para <strong>Edy Tavares</strong> mirar a los ojos a un rival. Suele bajar la mirada la mayoría de las veces. Pero esta vez tendrá enfrente un tipo de 2,20 que, como él, está acostumbrado a dominar la pintura, <strong>aunque su presencia se menos influyente en el juego del Olympiacos</strong> que la del caboverdiano en el Madrid.

