El Real Madrid está acostumbrando a su parroquia a unos <strong>desenlaces infartantes que maravillan… pero no ocultan un arriesgado y constante ejercicio de funambulismo</strong>. Las remontadas, herramienta demasiado habitual de los blancos, provocan una explosiva alegría -acompañada de un hechizo emocional- que acaba desatendiendo la parte oculta del iceberg: <strong>si hace falta darle la vuelta a la situación es porque se hizo mal en un principio.</strong>

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