Entre jóvenes ambiciosos, suficientemente preparados, un veterano, Alejandro Valverde, se despedirá de la Clásica donostiarra como si fuera un actor que pasea por la alfombra roja del festival de cine. Tendrá su homenaje, como quien recibe el premio Donostia por su trayectoria, que no es menor en la carrera: seis veces en el podio, dos de ellas como ganador.

