Da igual la época del año, da igual el terreno y dan igual los rivales, porque ahí siempre está Tadej Pogacar. Tras más de un mes de preparación y exigentes entrenamientos en Mónaco y en Sierra Nevada, el esloveno volvió a la competición en el mismo país que cerró su primavera, aunque esta vez en el Tour de Suiza. Allí, en una etapa de 143 kilómetros en los alrededores de Sondrio, el de Klanec ha dejado claro que no viene a elucubrar, sino a despejar otra ‘X’ en su currículum y a ultimar la puesta a punto de cara al Tour de Francia. Un regreso cuyo denominador común es doble: la motivación intacta y la ambición por las nubes.

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