Szczesny se ha ganado a la afición del Barcelona por su rendimiento (en los 29 encuentros disputados ha encajado 36 goles y ha dejado su puerta a cero en 13) y por su carácter tranquilo y afable. Pese a la distancia con la que el meta asegura tomarse las cosas, rompió a llorar tras el pitido de Hernández Hernández en el Clásico de este pasado domingo y tuvo que ser consolado por sus compañeros. Aunque se siente feliz en el equipo, acogido en el vestuario y su familia se ha adaptado a la ciudad (gracias también a su amistad con Lewandowski), el veterano arquero polaco, que desvela en una entrevista a medios de su país que el Barça le ha ofrecido una renovación de dos años y no de una, no tiene aún claro si seguirá en el conjunto catalán la próxima campaña. 

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