Lance Stroll vivió un Gran Premio de Australia de F1 que no olvidará nunca. Frente a lo esperado por casi todo el mundo, el canadiense sí logró acabar la carrera, aunque a nada menos que 15 vueltas del ganador, George Russell (la prueba dura 58 giros). Todo por un Aston Martin con motor Honda que provoca dolores de cabeza a toda la escudería de Silverstone. 

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