En Qatar, Inglaterra no necesitó llegar a la tanda de desempate para acumular otra formidable frustración ligada para siempre a los penaltis. Ni el fallo que se recordará tendrá la cara de alguien no acostumbrado a ellos, como el hoy seleccionador Gareth Southgate en la Eurocopa de 1996, o los jovencitos Sancho, Rashford y Saka en la del año pasado en Wembley.

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