En la última jugada del campeonato, con serias opciones de hacer gol, Julián decidió asistir a Sorloth para que el ariete firmara el cuarto colectivo, tercero particular. Conviene insistir, antes de atender a lo de Montilivi, en que, lo que tenga que construir el Atlético, tendrá que construirlo sobre la figura del argentino. Su compromiso resultó ejemplar en un partido sin demasiada trascendencia y que en todo caso hará recaer los focos sobre el noruego, por aquello de las dianas. Que las haga partiendo desde el banquillo resulta hasta cierto punto habitual, no tanto últimamente que encarrilaran un triunfo rojiblanco a domicilio.

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