El Liverpool derritió en Anfield las alas con las que había levantado el vuelo el Real Madrid después del sopapo del derbi y devolvió a la tierra al equipo de Xabi Alonso, que anotó su segunda derrota del curso, de nuevo superado por un rival de peso y más revoluciones. Y le pudo dejar aún más cicatrices de no haber contado con Thibaut Courtois, iluminado como en sus noches más sensacionales. El Madrid ha ganado cuerpo, pero aún no parece suficiente para las grandes plazas, y eso que el Liverpool llegaba renqueante después de una buena colección de derrotas y ellos, en lo que parecía el despegue definitivo. Pero aún no le alcanza.

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