En un fútbol globalizado en el que todo se escruta y se conoce todavía se escriben historias de cenicientas, noches estelares en las que el zapato entra como un guante. Este miércoles lo hizo en la zurda sedosa de Oriol Soldevila, un futbolista de 21 años del Intercity alicantino que se destapó al marcar tres goles al Barcelona, el club de su corazón, del que es socio y para el que jugó dos años en edad juvenil. De pronto el mundo gira hacia él.

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