La vida y el fútbol de Sofyan Amrabat (Huizen, Países Bajos; 26 años), uno de los impactos del Mundial, ilustran bien la gran historia de éxito de Marruecos: por su fútbol matraca y estajanovista en una selección de inspiración cholista, y por cómo fue captado por la federación norteafricana cuando era un adolescente, factor importante en un equipo en el que 14 de los 26 convocados no nacieron a ese lado del Estrecho, la mayor proporción del torneo.

