Comedor de la universidad del sur de California (USC) donde se situó la Villa Olímpica durante los Juegos de Los Ángeles 84 (sí, viene batallita). Me encuentro en la cola pensando en nada en absoluto, cualidad que con humor solemos considerar eminentemente masculina. Salgo de mi letargo al acercarme a la zona de hamburguesas (nuestra dieta no era muy healthy que se diga) pero había algo que me impedía una buena visión de ese festival de grasa animal. Era el cuerpo interminable del nadador alemán Michael Gross. Nota para los más jóvenes. Michael Gross fue algo así como el Michael Phelps de los ochenta. Ganó medallas a porrillo, pero más que su curriculum, me impresionó su físico al natural. Medía 2,01 de altura y con una envergadura de 2,11, podía abrazar a cinco personas a la vez. Por eso le apodaban El Albatros.

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