Wesley So (Filipinas, 1993) es uno de los mayores portentos que el ajedrez produjo en el cambio de siglo. Y al mismo tiempo es el miembro de la élite (ahora mismo, 8º del mundo a los 29 años; llegó a ser el 3º en 2017) que da la sensación de mayor potencial no aprovechado. La explicación quizá esté en una infancia dura, con problemas familiares, y una emigración a EEUU (hacia 2013, a los 20 años) traumática al principio, aunque placentera después gracias a su familia de acogida y al mecenas Rex Sinquefield, quien aceleró su nacionalización además de apoyarlo económicamente. Ha dado claras muestras de falta de confianza en sí mismo, que se traducen en un estilo de juego demasiado conservador para ser campeón del mundo.

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