Casualidades o no, en medio del sofocante calor presente estos días en París —la temperatura alcanzó los 34 grados—, a Jannik Sinner se le programó este martes el debut de Roland Garros en la sesión nocturna. No le suele gustar jugar de noche, pero esta vez se benefició de ello. Su gran rival para la consecución de su primera Copa de los Mosqueteros es su físico. Su talón de Aquiles son las condiciones de calor extremo. 

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