Se avecinaba y llegó. Como Carlos Alcaraz: a su manera. El calor abraza este sábado a Melbourne desde primera hora y estruja la musculatura de Jannik Sinner, el chico de las montañas que además del murciano, encuentra en la temperatura otro serio adversario. No es nueva la escena, verle como encalla, se agarrota, cojea y las pasa canutas. “No sé qué hacer…”, transmite a los miembros de su equipo cuando se acerca al colapso y Eliot Spizzirri le aprieta, sabedor de que las piernas del número dos no dan más de sí. Interviene, sin embargo, una regla salvadora para él. Con nombre y apellidos: Heat Extreme Policy.

