El punto de inflexión en la trayectoria de Jannik Sinner esta temporada llegó el 19 de febrero. Fue ese día cuando perdió con Jakub Mensik en los cuartos del Open 500 de Doha. Tenía la opción de irse de vacaciones, regresar a su casa de Montecarlo o irse a entrenar a Indian Wells a pesar de que quedaban aún dos semanas para el inicio del primer Masters 1000. Optó por lo último, lo menos agradable y que le suponía más horas de trabajo. 

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