¿Crisis? ¿Alguien dijo crisis? Va y viene el tenis muy rápido, replanteando el escenario en márgenes muy cortos de tiempo y lo que ayer parecía oscuro, mustio y encallado, hoy reverdece y está iluminado. Paciente, Jannik Sinner repetía: “Confío en lo que estoy haciendo. Es cuestión de trabajo, de perfeccionar cosas y de respetar los periodos. Todo llegará”. Y así es. Después de algunas dudas, enraizadas fundamentalmente en el exterior, el número dos del mundo levanta los brazos y celebra triunfador, rodeado de confeti, la conquista de Indian Wells. Acontece tras un reñido desenlace en el que Daniil Medvedev, este Medvedev con gesto de no haber roto un plato, ha tensado la cuerda de principio a fin. Se decide la final al desempate: 7-6(6) y 7-6(4), en 1h 55m.

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