Desde hace un mes que el Barcelona ha perdido el paso, negadopor los rivales de alta alcurnia y desdibujado por otros de menor caché y presupuesto, vuelta a las andadas ahora que parece diluirse el efecto Xavi Pascual. El ejemplo volvió a darse en Bolonia, incapaz el equipo de someter a una Virtus (85-80) enredada en lo bajo de la tabla de la Euroliga, por más que Punter (27 puntos) hiciera todo y más por evitarlo. Nada nuevo en este Barça, que lleva dos años de vacío, recién perdida la ocasión en la Copa. Batacazo tras batacazo.

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