Hace poco menos de un año, el mundo del pádel vivió uno de los episodios más tensos de su historia reciente. Los jugadores, a través de su asociación, desafiaron a la FIP y a Premier Padel al no inscribirse en el P2 de Gijón como medida de protesta. Aquello desató una «guerra civil» entre los estamentos del deporte, con un cruce de acusaciones y comunicados que llevaron al límite la relación entre los protagonistas y los organizadores. El gran perjudicado fue el torneo asturiano, que en 2025 solo pudo contar con las figuras del cuadro femenino.

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