Sin autógrafos, gracias
Fuente: El País Original en elpais.com
Hay una escena que se repite a menudo en el mundo del fútbol: jugadores bajando del autobús del equipo embebidos en sus auriculares, mirada de frente, incluso al suelo. Futbolistas pasando de largo mientras un grupo de seguidores, sobre todo niños, les esperan para recibir un autógrafo. Es la imagen que refleja lo peor del fútbol, en realidad: los muestra a ellos endiosados y distantes, como si perteneciesen a un mundo que carece de tiempo y de cortesía.