Ni media hora necesitaron en <strong>Oporto </strong>los jugadores del <strong>Atlético </strong>para tirar sus opciones de seguir vivos en <strong>Europa</strong>. En <strong>Mallorca </strong>serían 16 minutos los que certificarían el delicado estado anímico que ya les ha conducido fuera de las cuatro primeras plazas de LaLiga. Más de uno parece tener ya la cabeza en el Mundial, pero la verdad es que pocos hacen méritos para que sus seleccionadores sigan confiando en ellos. Apenas <strong>Griezmann</strong>, con sus cuatro pinceladas, apenas <strong>Morata</strong>, con su tesón para no dejar de intentar evitar el desastre por mñas que se estrellara en un monumental <strong>Rajkovic</strong>.

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