Las evidencias acorralan. A Diego Pablo Simeone no le quedó más remedio este viernes que admitir implícitamente que las tres suplencias de Antoine Griezmann, inéditas bajo su dirección, responden a un mandato del club en su intento por presionar al Barcelona para rebajar los 40 millones de euros que tiene que abonarle si el atacante acumula, en los dos años de cesión, 45 minutos en el 50% de los partidos en los que esté disponible. El cupo, entre el curso pasado y lo que va de este, ronda el 80%. Preguntado por si utilizaba el cronómetro para ordenar cuándo debía entrar el futbolista al terreno de juego, Simeone respondió: “Me conocen hace muchos años, soy hombre de club”. En otras ocasiones el Cholo había respondido que utilizaba al galo cuando consideraba que era mejor para el equipo. También había deslizado que el no era el dueño del club, solo un empleado. Esta vez, fue algo más allá.

