Corría el minuto 22 de partido cuando Nahuel Molina remató al fondo de la red un balón que le llegó en las inmediaciones del área rival. Aún no había entrado el esférico en la portería que defendía Dimitrievski que el argentino ya estaba corriendo hacia su banquillo para lucir la elástica de Ángel Correa. No se lo pensó dos veces, la diana era para un compañero que lo está pasando francamente mal en las últimas horas.

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