Siempre recordaréis este día como el día que casi capturáis al capitán <strong>Jack Grealish</strong>. El centrocampista inglés se ha ganado a base de tragos de ron, como buen pirata haría, <strong>la admiración y la envidia sana del mundo del fútbol gracias a su inagotabilidad en la merecida fiesta del City</strong> (así se debería celebrar siempre un día inolvidable). «Las últimas 24 horas he tenido el mejor día y la mejor noche de mi vida. <strong>Para ser justos, yo creo que no he dormido todavía</strong>», aseguró el MVP de final fuera del campo (el del césped se lo llevo Rodri).

