<strong>El Giro avanza.</strong> Cruel, sin sentimientos. Sin esperar a nadie. Los corredores pedalean enfermos, sorteando la Covid y las caídas. <strong>Refugiándose del frío y de los recorridos complicados</strong>. El viernes, el pelotón dijo ‘basta’. Frenó una etapa que, sobre el dibujo, <strong>se presuponía apasionante</strong>. La jornada concluyó mordisqueada y trufada de polémicas para todos menos para el <em>telefónico</em> <strong> Einer Rubio</strong>, para el que <strong>la lluvia fue de champán</strong>.

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