Vos no te vas a acordar de lo que está pasando ahora, Gino, hijo mío, pero mientras dormís y sufrís por los gases que presionan tu pancita y te molestan, Argentina acaba de clasificarse a los octavos de final de esta Copa del Mundo después de ganarle a Polonia y de habernos dejado algunas enseñanzas que me gustaría compartirte. Ya lo sé: vos tenés un mes y 10 días de vida y te da lo mismo. Lo noto cuando en casa puteamos a los gritos y tu sueño no se altera o cuando llorás por los benditos cólicos que nos hacen sufrir a todos por estos días. No te preocupes, es una etapa y se supera, así como esta selección pasó el primer traspié con Arabia para ir de menos a más y esta tarde finalmente sentirse cómodo con su juego. Ya te va a pasar, vas a ver. El fútbol, Gino, es nuestra excusa para ser felices: el minúsculo espacio que elegimos para recluirnos a sentir, a corazón abierto, en un mundo que a veces, la mayoría de las veces, te obliga a guardar emociones. Ahí, en este huequito con pelota, por televisión o en la cancha, jugando o mirando, logramos sonreír incluso cuando todo tira para abajo.

