Salió el último de Monterrey, como buen capitán. Se llevó la gran ovación, como mayor ídolo. No dudó en emparejarse con la gran estrella rival… Lautaro ni más ni menos. Así, con esas credenciales, nadie duda de que Sergio Ramos puede seguir jugando al fútbol hasta el día que quiera. Tendrá 60 años, arrugas, pero seguirá desprendiendo el aura de uno de los mejores centrales de las últimas décadas. Monterrey, de momento, su última aventura con este Mundial de Clubes en el foco… Y más si sigue marcando goles como el de su cabezazo para poner el 1-0. Celebración a la altura de lo que siempre ha hecho. Si quieren un central, ya saben: Sergio Ramos.

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