El último fin de semana de noviembre confirma la vuelta de Nico. El pequeño de los Williams, apurado y dolido durante toda la temporada por una pubalgia, recuperó tono y sonrisa en Valencia. El internacional fue el futbolista que acostumbra frente a un Levante que acusa un mundo tener que jugar ante sus aficionados con equipos que le preceden en la clasificación. Los granotas no han ganado todavía esta temporada en su campo y cada vez que han encajado el primer gol del partido en campo propio se les han ido los tres puntos. Nico participó en la gestación del 0-1, firmó el 0-2 y mandó un balón al palo. Compartió protagonismo con Robert Navarro, que abrió la lata y se confirma como un futbolista en crecimiento.

