<strong>El peor Clásico que se recuerda será imborrable. Xavi </strong>veía desde la banda cómo su equipo era un Inter blaugrana sin que los operarios después dieran a la llave de paso de los aspersores. La táctica del <strong>entrenador azulgrana, obligada o disimulada,</strong> ha sido tan rebatida que parece que cometió un delito, como si hubiera cogido su libro y lo hubiera convertido en <strong>la pelotilla de Acuña con el folio de Sampaoli.

