<strong>No le hizo falta al Real Madrid jugar bien para ganar. Tampoco le hizo falta a Benzema hacer un buen partido para decidirlo, con dos goles. Es lo que tiene el talento, que pronto o tarde acaba marcando las diferencias.</strong> En Cornellá lo hizo tarde o muy tarde, porque en el minuto 86 la cosa estaba tan igualada que parecía más cercano el 2-1 del Espanyol. Pero diez minutos después el marcador señalaba <strong>un 1-3 que a todas luces resulta demasiado castigo para un cuadro periquito que pese a sumar sólo uno de nueve puntos posible debe mantener la calma y dejar trabajar a Diego Martínez</strong>, a ser posible con los refuerzos que lleva pidiendo todo el verano. El Espanyol hizo un gran encuentro y no todos los fines de semana va a tener enfrente a Benzema o a Rodrygo, que fue quien desniveló la contienda inventándose un pase fabuloso a la espalda de Cabrera en el minuto 87 que dejó a Benzema solo para empujarla a la red.

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