<strong>Cívitas Metropolitano</strong> es el nombre bajo el que se conoce el estadio del <strong>Atlético</strong>. Pero bien podría encontrarse también en el directorio de manicomios. Todo lo que ocurre dentro es inexplicable. Empezando porque consigue desquiciar al equipo que lejos de sus muros es una auténtica apisonadora en LaLiga. Y acabando por ser el escenario en el que los rojiblancos se despiden de la Champions de la manera más surrealista. Con el partido finalizado, después de que el VAR avisara de un penalti y de que <strong>Carrasco </strong>lo fallara antes de que <strong>Saúl </strong>cabeceara al larguero en el rechace y que el propio belga evitara el gol posterior de <strong>Reinildo </strong>al repeler su disparo. Entre medias, una afición capaz de llevar en volandas a los suyos en muchos momentos y pitar tras apenas 19 minutos de partido al ver que no encontraban el camino al marco rival. Tal fue la locura que los dos goles del <strong>Bayer </strong>vinieron precedidas de dos pérdidas de <strong>Griezmann </strong>y <strong>Correa</strong>. Si alguien entiende algo…

