El Sánchez Pizjuán y casi que hasta Sevilla se quedarán pequeños ante el aluvión que se aguarda en la final de la Liga Europa que congregará el 18 de mayo a dos clásicos anhelantes de triunfos en competiciones intercontinentales. Rangers y Eintracht disfrutaron en ellas de efímeras glorias, campeones de la Recopa los escoceses en 1972; ganadores en la Copa UEFA los alemanes en 1980. Ahora prometen un duelo marcado por la sensibilidad a flor de piel de sendas irredentas aficiones y con triple premio, el del título, el del acceso directo a la próxima Liga de Campeones en el bombo de los cabezas de serie y la oportunidad de disputar la Supercopa.

