Sergio Ramos nunca olvidará el 24 de mayo de 2014. Corría el minuto 93, 92 y 48 segundos para ser exactos, cuando el, por entonces, central del Real Madrid cabeceó un córner botado por Luka Modric para forzar la prórroga en la final de Champions ante el Atlético. Un gol que, a la postre, terminaría otorgando a los blancos su tan ansiada décima Copa de Europa.

