Con Sergio Ramos como goleador y líder defensivo, el Monterrey le rascó un empate al Inter de Milán, vigente subcampeón de la Liga de Campeones. Ramos primero marcó diferencias con uno de esos cabezazos que tanta gloria le dieron a él y al Real Madrid y después comandó el encastillamiento de su equipo. La faena le sirvió para ser elegido MVP del encuentro. La igualada es el primer aviso serio de subversión del fútbol del otro lado del charco ante la opulencia del fútbol europeo. El Inter probó este martes ese acicate que supone derrotar o incomodar al poderoso. Lo tienen grabado a fuego los clubes centroamericanos y los sudamericanos.

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