Cuando Sergio Lozano (Madrid; 36 años) volvió a escuchar en abril de 2023 ese maldito crujido en su rodilla derecha, el mundo se le vino encima. Era su tercera rotura de ligamentos y la cuarta vez que tendría que pasar por el quirófano, el adiós prematuro a un deporte que tanto amaba, ese que tanto le había dado como discutido, su querido fútbol sala. Pasadas unas horas, ya en el hospital, decidió que el futuro lo decidiría él y no la articulación. “Voy a boxear hasta que suene la campana”, reflexionó junto con su gran apoyo, su mujer Cristina, y su luz, su hija Alejandra. Así que volvió a operarse, volvió a sufrir la recuperación y volvió a la pista, de nuevo con el 9 del Barça a la espalda. “¡Búfalo, Búfalo!”, le coreó la afición —en referencia al sobrenombre que se ganó hace años por su potencia y pegada—, siempre entregada a un jugador que defendió los colores como nadie, capitán y goleador, futbolista y persona. Pero el futuro ya es presente y Sergio Lozano colgará las botas al acabar esta temporada. “Mi corazón y mi cabeza me decían una cosa, pero la dirección deportiva tenía otra idea para mí. Así que he decidido que no seguiré y que no jugaré con otra camiseta que no sea la del Barça porque hace tiempo que decidí que sería la última”, explicó Lozano, que agregó: “Fue, es y será un orgullo defender esta camiseta. Me habéis permitido tener mi sueño 14 temporadas y también he cumplido el de mi padre, que estará emocionando y llorando de alegría ahí arriba”. La campana ya ha sonado. Y algunas lágrimas se escaparon.

