Fue en el hoyo 10, un par cinco, en la primera jornada del Wells Fargo, torneo del circuito estadounidense que se disputa en Potomac, en el estado de Maryland. La bola de Sergio García se perdió entre la maleza y el golfista castellonense, de 42 años, disponía, como marcan las normas, de tres minutos para encontrarla antes de que se diera por perdida y eso supusiera un golpe de más en su tarjeta. Y ahí se armó el lío. García consideró que los jueces pusieron el marcha el cronómetro antes de cruzar un río que daba acceso a la zona donde se había perdido la bola, por lo que no tuvo el tiempo reglamentado para buscarla. Según el español, el tiempo debía comenzar a contar en el momento en que iniciara exactamente la búsqueda, y no mientras se desplazaba al lugar, debido además a la confusión respecto al lado exacto donde se encontraba la bola, por la presencia de otros jugadores en el campo y la falta de claridad en las imágenes televisivas. El caso que García estalló contra los árbitros del circuito estadounidense, el PGA Tour: “¡No puedo esperar a dejar este circuito! No puedo esperar a irme. Solo un par de semanas más y no tendré que tratar con vosotros nunca más”.

