Serena Williams lo tiene claro. El día después de su adiós, confirmado este sábado después de caer en la tercera ronda de Nueva York frente Ajla Tomljanovic (7-5, 6-7(4) y 6-1), la ya extenista no pondrá el despertador ni tampoco irá al gimnasio, y pasará la mayor parte del rato con su hija Olympia antes de empuñar un micrófono en lugar de la raqueta: “Definitivamente, luego iré al karaoke”.

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