“Hace ocho años en un torneo de fútbol de Arrigorriaga, en la tanda de penaltis, nos marcó un gol de rabona. Ya le conocíamos de habernos enfrentado a él y ya se le veía algo diferente. Cogió el balón, lo colocó en el punto de penalti y lo marcó de rabona. Nosotros, mosqueados, y preguntándonos: ‘Pero, ¿qué hace este chaval?’”. Gari Serna, rival suyo aquel día, recuerda como si fuera ayer lo sucedido sobre el verde. Solo tenía ocho años el protagonista de aquella historia. Ahora, el sorprendido es el propio Iñaki Williams. Incrédulo por lo que acababa de ver, se volvió hacia sus compañeros en el palco (Sannadi, Sancet, Prados y compañía) para compartir su asombro por la acción que había tenido lugar sobre el verde de San Mamés. Un imberbe de apenas 18 años, de nombre Selton y de apellido Sánchez, había sido el protagonista de una nueva genialidad, otra rabona.

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