El adiós de Kylian Mbappé del PSG para jugar en el Real Madrid no cambió nada. Achraf Hakimi lo sintió, pero a la vez se alegró por ver a su amigo cumplir su sueño de vestir de blanco. Si alguien sabía todo lo que pasaba por la cabeza del capitán de Francia en aquella última temporada tan tormentosa en París, ese era el jugador de Marruecos, que supo mantener las distancias en aquel conflicto entre su club y su amigo.

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