No está siendo un buen comienzo de temporada para Vinicius. «Los goles van a volver, no puedo fallar tanto…», reconocía el jugador tras el partido ante el Elche en un mensaje en sus redes sociales a modo de desahogo. Un problema que en realidad son dos, porque con su rendimiento no se lo está poniendo nada fácil a Mourinho para lidiar con el pulso jerárquico entre el brasileño y Mbappé. El mismo que condenó a sus dos últimos predecesores en el banquillo: Xabi Alonso y Arbeloa. El primero tensó la cuerda por el lado de Vini y el segundo por el de Mbappé. Y en ambos casos se rompieron. Mou llegaba con la difícil misión de tener contentos a los dos. Y eso pasa, en primer lugar, por el cálculo casi milimétrico de sus presencias en el campo.

