Igual que los padres se derraman un par de gotas del biberón en la muñeca para comprobar si está demasiado caliente, a mí me bastan cinco minutos de partido para calar al Real Madrid. Y el día del derbi, a los cinco minutos, lo vi claro. Se han creído de verdad que pueden ganar la Champions otra vez. Y la pueden ganar. Tan sencillo como suena y a la vez tan difícil de imaginar para cualquier otro club del mundo. El problema es que, hasta que llegue la vuelta ante el Liverpool y el hipotético sorteo de cuartos, hay más competiciones en juego.

