Albert Ramos (Barcelona, 37 años) inicia la conversación con EL PAÍS recostado sobre el sofá y conforme avanzan los minutos, continúa reclinándose; síntoma la relajación, seguramente, de quien sabe que ha terminado el trabajo y ha quedado satisfecho. Como siempre, duele la derrota contra Casper Ruud (6-3, 6-4 y 6-2), pero el tenis se termina para él y el objetivo de estos últimos meses, recalca, no es otro que terminar disfrutando de un deporte al que le ha entregado gran parte de su vida. “Yo estoy contento con lo que he hecho”, introduce el barcelonés, un estilo, una época, una forma muy concreta de interpretar los raquetazos. Pura academia.

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